lunes. 15.04.2024
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Juan Sosa y Florencio González han perdido la cuenta de cuántas personas han salvado de morir ahogadas en la playa de Los Molinos. Las últimas este martes cuando un hombre estuvo a punto de ser devorado por un remolino junto a sus tres hijos.

Eran las once de la mañana y no había dado inicio todavía el recién inaugurado turno de socorristas cuando se escucharon las primeras voces de vecinos que alertaban del peligro. Florencio González no lo dudó un segundo y sin ningún elemento de protección o salvavidas se aventuró en el mar. Logró acercarse a la familia y agarrar a una de las niñas pero no evitó ser atrapado por la corriente. Los gritos alertaron también a Juan Sosa que en ese momento se encontraba en su vivienda estudiando para su examen de criminología. Bajó rápidamente a la playa y las vecinas le facilitaron un buggie y aletas. También lanzaron las sogas habilitadas para estos casos en el arenal. La experiencia y la labor conjunta de la comunidad residente en Los Molinos resultó fundamental para lograr arrebatar al mar las vidas de los pequeños y de su padre. 

Una gesta para algunos y “algo normal” para personas como Juan y Florencio que llevan sacando “unas ocho o diez personas cada año”, desde hace varias décadas. Ahora son los surferos, insiste Juan, quienes están realizando esa labor. No se siente un héroe, reconoce, “solo cumplo con mi deber”. Florencio sí lo es, insiste, anda un poco fastidiado del corazón y ayer se jugó la vida sin elementos de protección.

Juan Sosa reside desde hace cuarenta años “en este trozo de paraíso” denominado Puertito de Los Molinos y conoce la bravura de este mar que puede parecer una piscina y, poco después, volverse fiero y peligroso. Hay carteles advirtiendo del peligro “pero nadie hace caso”, insiste. Por eso, valora especialmente la reciente puesta en marcha del servicio de salvamento y socorrismo. Serán otros ahora quienes se ocupen de salvar vidas, si el peligro acecha en su horario, para que los vecinos puedan afanarse en otros menesteres.

A punto de cumplir 61 años, Juan concluirá en breve sus estudios de Criminología después de haber finalizado en 2011 su carrera de Derecho.

Los `héroes´ de Los Molinos vuelven a salvar vidas