El voluntariado de la Perrera reclama al Ayuntamiento de Puerto del Rosario un convenio y mejoras en las instalaciones

Estado de la Perrera de Puerto del Rosario en ausencia de veterinario.

Las fundadoras de la Asociación Silvercan denuncian públicamente que, al causar baja la veterinaria municipal, la atención sanitaria a los perros fue deficiente durante dos meses. El Ayuntamiento de Puerto del Rosario ya ha cubierto esa plaza, y anuncia mejoras en el servicio

 

La Asociación Silvercan, el grupo de voluntarias que desde hace siete años presta asistencia en la Perrera Municipal de Puerto del Rosario, reclama al Ayuntamiento capitalino un convenio de colaboración mediante el que poder atender a los animales de manera regulada. La situación de las instalaciones ha hecho saltar la alarma, pues los perros a cargo de la institución estuvieron sin veterinario municipal más de dos meses, hasta que el Ayuntamiento resolvió la situación el pasado 7 de febrero.

Durante ese periodo, según relataron en los micrófonos de Cope Fuerteventura las voluntarias fundadoras de la asociación, Mónica Muñiz y Maica Barbé, "sin la presencia de la veterinaria, la atención fue deficiente, porque han entrado perros que no se les podía desparasitar", y otros "problemas de conjuntivitis, diarrea, porque no se les podía llevar los piensos especiales, o hacerles curas a las lesiones, porque hay que a veces que se pelean, y eso lo tiene que hacer un veterinario", dijo Muñiz. Aunque también, añade Barbé, es cierto que los animales "no han estado desatendidos del todo, puesto que el perrero ha estado ahí de lunes a domingo. Es una buena persona y gracias a él hemos estado informadas", indicó, dado que en ausencia de la figura del veterinario, no se les permitió acceder a las instalaciones sino de manera intermitente.  

Perrera de Puerto del Rosario.

Su labor consiste, explicaron, en "pasearlos dentro de las instalaciones, sociabilizar con ellos y entrenarlos con refuerzo positivo, acariciarlos, bañarlos a veces, o ver si pueden tener problemas en las patas o alguna herida". Mónica Muñiz es médica de profesión, y Maica Barbé auxiliar de veterinaria, con lo que cuentan con formación para ayudar atender a los animales de la perrera. Aunque también se han formado a lo largo de los años, sufragándose ellas mismas las licencias y seguros, o titulaciones en adiestramiento, etología, análisis de conducta. Pero no piden dinero, sino que les dejen hacer su labor y formalizarla mediante un convenio de colaboración.

Según explicaron, desde que comenzaron su labor de voluntariado hace seis o siete años, habían realizado su labor sin contratiempos, pero fue a raíz del confinamiento que "nos impidieron la entrada y tuvimos problemas. Se redactó un convenio a finales de 2020, nos constituimos como asociación, pero a día de hoy sigue sin estar firmado", señala Maica Barbé. Ya con la nueva veterinaria incorporada tras el proceso selectivo, "el pasado jueves tuvimos una reunión con el Ayuntamiento, en la que nos dijeron que las cosas iban a cambiar, que iban a mejorar las instalaciones que están deterioradas. Nos dijeron que se iba a poner ya a gente a trabajar durante un mes, y que nos iban a agilizar el convenio, además de facilitar la labor a las protectoras para que puedan sacar más perros. Porque al final son ellas las que los sacan. Sin las protectoras, adoptantes de aquí de Fuerteventura, pocos".

La concejala de Bienestar Animal en el Ayuntamiento de Puerto del Rosario, Yanira Domínguez, atendió también la llamada de Cope Fuerteventura para ofrecer su visión de los hechos, explicando que en relación al convenio, "ya estamos trabajando en un nuevo borrador con la compañera veterinaria que recoge la batuta, con toda la intención de poder hacerlo efectivo lo antes posible".

Para explicar lo ocurrido, declaró que los dos veterinarios de la plantilla municipal "causaron baja prácticamente al mismo tiempo", y señaló que durante esos dos meses, el ayuntamiento intentó distintas fórmulas, "eso sí quiero dejarlo sobre la mesa", como "sacar el servicio aunque fuera de forma externalizada". Pero son expedientes, al igual que el convenio, "que por los procedimientos y protocolos es muy difícil sacarlos de forma rápida". Es por ello, que agradece "la colaboración de las voluntarias y voluntarios que han pasado que la perrera, y la labor que realizan con nuestros animales, el cariño que les brindan". Aunque reitera, "tenemos que ceñirnos a los protocolos y las normas que hay para poder prestar un servicio".

Según explicó Domínguez, en estos momentos hay 34 animales en la perrera. "Estamos al 50% del aforo", y adelanta que son cerca de 10 las posibles salidas que se están tramitando en próximas fechas, por lo que trasladó "un mensaje de calma. Los perros no han estado desprotegidos, y sí se les ha dado las atenciones básicas. Conozco perfectamente la situación y el mantenimiento es constante".

En años pasados, recuerdan Maica y Mónica, llegaron a haber 91 animales en las instalaciones, repartidos en 16 jaulas internas, 6 de guardería y el solar anexo. Una odisea que se solventó con la movilización de toda la isla, "y salieron más de 20 perros en una semana. Hace 6 o 7 años, íbamos Maica y yo los fines de semana, porque en esa época solo se atendía a los animales de lunes a viernes. Y teníamos llaves, porque los veterinarios confiaban en nosotros", algo que no ocurre ahora. "Llegamos a encontrarnos perros muertos porque se peleaban, y no había nadie para atenderlos".

Lo único que queremos, trasladan desde la Asociación Silvercan, es "que nos dejen hacer nuestra labor, crear una red de voluntariado donde las familias vayan y saquen a los perros, como hacen otras protectoras de Fuerteventura". También, que la perrera "abra al público por la tarde. Se puede hacer dos veces por semana, para que puedan venir adoptantes de otros puntos de la isla. Eso lo tiene que gestionar el ayuntamiento. Qué nos dejen sacarlos más, y sacar los fuera, como hemos hecho las veces que nos han dejado".

Por último, la concejala Yanira Domínguez se marcó como objetivo que la Perrera de Puerto del Rosario deje de tener esta denominación, para "convertirla en un centro de acogida temporal, y hacer las mejoras y la ampliación que necesita para poder dar una mejor atención a los animales", al tiempo que trasladó "un mensaje de concienciación en el cuidado de nuestras mascotas. Tenerlos identificados, vacunados y cuidados, y evitar el  del abandono".