Marcial Morales, ex presidente del Cabildo de Fuerteventura

“Noto un clamoroso silencio, como si no estuviera pasando nada”


El año 2021 va a ser terrible, el peor que recordemos quienes no vivimos directamente la posguerra. Son palabras de quien fuera presidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales, en una entrevista este miércoles en Cope Fuerteventura donde también criticó “el clamoroso silencio” de las administraciones locales. Parece que no estuviera pasando nada, se lamentó  al tiempo que reivindicó, a la clase dirigente, mayor escucha activa a los colectivos y a las familias,  y menos estar “en locales de restauración, tranquilamente, en sobremesas interminables en las que el nivel de preocupación que transmiten es muy poco”. Morales se sumó a la petición de dimisión del ministro Escrivá realizada por el presidente del Cabildo, Blas Acosta, aunque, recalcó, “es una triste anécdota pero no es el problema”, refiriéndose a la falta de políticas migratorias del Gobierno de España.

-¿Cómo valora la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez que se debate esta semana?

-Si sumamos la moción de censura al intento de subida de sueldos que tuvieron en el Congreso de los Diputados llegaremos a la conclusión de qué tiempo más difícil y qué responsables políticos más inadecuados, más irresponsbles, que menos están a la altura para asumir los grandes retos de Estado a los que nos enfrentamos, porque nunca antes como ahora hacía falta sumar fuerzas para ir a los esencial. Atajar la crisis sanitaria y acometer la crisis económica y, por tanto, social que ya está aquí y de lo que viene. Miles de familias que ya lo están pasando terriblemente mal. En lugar de ocuparse de eso, que estén llamándose bolivarianos y fachas, diríamos que es de patio de colegio. Es lamentable, me avergüenzo de que en este momento que necesitamos hombres y mujeres con altura de miras, lo que tengamos en ese Congreso sean chiquillaje.

-¿Extrapola la situación al resto de instituciones ?

-La sitúo en la política de Estado en España. No está a la altura de una Merkel, ni de otros gobernantes. Sí más alto que un loco como Trump, un enajenado como Boris Johnson o como Bolsonaro, el ejemplo descarado de la irresponsabilidad negacionista en un momento en el que están muriendo miles de personas. Creo que en Canarias las cosas son diferentes. Tenemos en general un Parlamento y unas fuerzas políticas, con matices,  más preocupadas por la situación. Es verdad que no están acertando en muchos casos, es verdad que no les hacen ni puñetero caso en Madrid. Es verdad que viene el ministro Escrivá a reirse de la población de Canarias y de las personas inmigradas, pero hay otro nivel. En las políticas locales lo que hay es un gran silencio.

-Silencio en los ayuntamientos ¿ y también en el Cabildo?

-Uno está en la calle buena parte del día y nunca se encuentra a ningún responsable público. Salvo en los medios de comunicación, nadie dice una palabra, nadie está cerca de los sectores, nadie escucha, por ejemplo, la angustia de los empresarios de Morro Jable que es la misma que la de empresarios de otras zonas. Noto un clamoroso silencio, como si no estuviera pasando nada, cuando nos estamos jugando como nunca desde la posguerra. Es un momento de cercanía, de escuchar a colectivos, a las personas. No es una crítica, es una llamada a hacer las cosas de otra manera. Nunca he creído que la política deba ser enfrentamiento. Muchas familias y muchas pequeñas empresas se están jugando, simplemente, la miseria.

-Denuncia usted silencio, ¿también inacción como critica CC?

-Cuando hablo de inacción, hablo de casi todos con alguna que otra excepción. Y no hablo solo de quienes gobiernan. Los sectores dicen que nadie les escucha y cuando va uno a las instituciones, parecen un erial vacío. No se ve a nadie, a ningún responsable. Cuando se está en situación de emergencia, lo razonable sería sentir que los responsables políticos están en ese mismo estado de excepción. Uno por el contrario se encuentra a responsables políticos en locales de restauración, tranquilamente, en sobremesas interminables en las que el nivel de preocupación que transmiten es muy poco. Por favor, estamos en una situación excepcional y lo que viene, porque el 2021 va a ser el peor que recordemos los que no vivimos la posguerra. La crisis de 2008 va a ser un simple ensayo con lo que ya ha empezado a ocurrir. Sobre todo, en Islas como Fuerteventura y Lanzarote donde 8 de cada 10 empleos dependen directa, o casi directamente, del turismo. El año 2021 va a ser terrible. Lo que procede es tener unas administraciones que lideren. Liderar no es tener un puesto, sino estar al frente movilizando ilusiones, proyectos, actividad, escuchando. Esto, en este momento, no lo veo.

-En estos días se ha desactivado el PEIN porque se ha conseguido doblegar la curva de contagios, ¿cómo valora la gestión del Cabildo?

-Nos tenemos que felicitar, la ciudadanía ha respondido con rigor y mucho sacrificio. Esas cifras no han sido el triunfo político de nadie. Aquí ha habido una conjunción positiva. Hoy un turista está más seguro en Fuerteventura que en su casa de una gran ciudad inglesa o alemana. Evidentemente también es un triunfo del Cabildo que está al frente del Plan Insular de Emergencias. Es un éxito de todas y todos. Ahora toca articular medidas de carácter económico y social que ayuden a que familias y empresas hagan la transición para superar las consecuencias de la pandemia. Echo de menos, a nivel del Gobierno de Canarias y de las instituciones locales, planes de actuaciones integrales que incluyan desde la ayuda económica hasta el apoyo al comercio y  el impulso a políticas anticíclicas; con más peso de la administración a la hora de impulsar obra pública, contratación. Y hay que hacerlo con la máxima agilidad, hay mucho trabajo que hacer.

-¿Qué valoración hace de la visita de Escrivá y la situacón migratoria en la Isla?

-No se puede hacer peor. Escrivá es una triste anécdota pero no es el problema. El problema es un gobierno central que no tiene política migratoria y que no puede alegar sorpresa porque los flujos migratorios por Canarias comenzaron hace más de 20 años. No hay visitas regulares de la ministra de Exteriores a países como Mauritania. Según dice la Unión Europea, España en estos últimos años ha empeorado el dinero que presupuesta para cooperación y también el gasto real que hace que es muy inferior a lo presupuestado. España no presiona a Marruecos para que controle el cementerio que está convirtiendo el Atlántico donde han muerto 700 personas, según datos recientes, aunque pueden ser muchas más. Es un desastre. Nombran a un ministro de Migraciones para que se trague el marrón y no está ni se le espera al ministro de Interior, ni a la ministra de Defensa que no presta los cuarteles vacíos,  ni tampoco la ministra de Exteriores. Y Escrivá viene a Canarias a dar un espectáculo de ser un personaje. No lo puede hacer peor, pero a Escrivá lo nombra Sánchez, el responsable es el Gobierno. Han pasado 15 días desde que estuvo aquí y no se ha hecho nada.

-¿Cree que debería dimitir como pidió el presidente del Cabildo, Blas Acosta?

-Por supuesto, la dimisión y algo más. Si Sánchez no dota al Ministerio de Migraciones de competencias reales para impulsar una política migratoria, que no tiene, el siguiente tonto útil que venga vendrá a quemarse. Para qué sirve un Ministerio de Migraciones que no puede conseguir que el Ministerio de Defensa ceda unas instalaciones que se está echando a perder por falta de uso.

-Tres años esperando por una respuesta a la petición de remodelación del Hotel Riu Oliva Beach y ahora se va a revisar de oficio la concesión de la licencia. ,¿Qué opinión le merece esta situación?

-Alguien está engañando. Si la documentación presentada por la empresa propietaria está completamente correcta habría que hacer un frente común de todas las fuerzas políticas canarias, de todo el archipiélago, para exigir al Gobierno que resuelva este expediente. Pero si, como me manifestó en reiteradas ocasiones el responsable de Costas en Las Palmas, no está completa, alguien tiene que decirle cuanto antes a la empresa y a sus asesores que lo pongan en orden. Lo que no puede ocurrir es que hayan pasado años con un Comité de empresa ejemplar, con el apoyo de trabajadores y las fuerzas sociales, económicas y sindicales que se han partido el pecho para sacar esto adelante, y el expediente siga atascado.