REACCIONES A LOS ACTOS VANDÁLICOS

Expertos en historia y patrimonio creen que la gestión patrimonial "está fallando en Fuerteventura"

Loren Mateo y Carmelo Torres junto a imágenes de inmuebles dañados

El conservador de bienes culturales Loren Mateo y el doctor en historia Carmelo Torres lamentan "las agresiones constantes" que está sufriendo el patrimonio insular. Abogan por una mayor sensibilización ciudadana, pero también por una mayor implicación desde las instituciones, y completar los catálogos municipales para poder protegerlo 

Los sucesivos actos vandálicos dañando inmuebles de interés patrimonial en Fuerteventura,  han dado lugar a una reflexión sobre el estado de conservación del patrimonio majorero por parte de dos expertos de la isla. El conservador de bienes culturales, Loren Mateo, lamenta que el patrimonio "está sufriendo agresiones constantes", y el doctor en historia Carmelo Torres cree que la gestión patrimonial no está en su mejor momento. 

Los grafitis que aparecieron a finales de abril en el Castillo del Tostón de El Cotillo despertaron una ola de indignación entre la población, y se unen a una sucesión de atentados que en los últimos tiempos han sufrido bienes de interés natural y patrimonial de la isla, como las inscripciones en los estratos paleontológicos de los barrancos de Los Encantados y de Los Enamorados, el expolio de yacimientos arqueológicos, o las pintadas en viviendas antiguas que pueblan el campo majorero. 

Grabados realizados por turistas en el Barranco Encantado.

Mateo y Torres dieron su opinión al respecto en las ondas de Cope Fuerteventura, y analizaron las causas que pueden haber dado lugar a estos atentados. Para Loren Mateo, los grafitis en el Castillo de El Tostón, "hacer una pintada en un edificio BIC", denota "falta de sensibilidad. Es verdad que no estaba señalizado, pero cualquier persona con un mínimo de sensibilidad se da cuenta de que tiene un valor histórico".

Pero el conservador cultural cree que las agresiones al patrimonio no vienen únicamente de fuera, sino también desde las instituciones, porque "a veces con buena intención, se cometen atentados. Queriendo restaurar o intervenir un inmueble de carácter histórico, han producido más daño que si no hubieran hecho nada. Tenemos un ejemplo de lo que no se debe hacer en la Molina de La Charca en Puerto del Rosario, que la han desvirtuado completamente".

"No estoy descubriendo nada, las intervenciones en los edificios históricos se hacen por todo el mundo. Pero hay gente, técnicos, que no deberían hacer ese trabajo. No es asunto personal mío, son criterios internacionales de intervención, aprobados por la UNESCO y están en los libros. El patrimonio nuestro es muy frágil. Y hay que cuidarlo, porque se ha perdido mucho", señala Mateo.

Pone como otro ejemplo el convento de San Buenaventura, en Betancuria: "Techar la iglesia del convento sería un auténtico disparate,  porque habría que ponerle carpintería, solería, cerramiento… Nos quedaría una obra completamente nueva. El encanto que tienen las ruinas es que son evocadoras, dejan volar la imaginación". Por lo tanto, "la propuesta para este tipo de inmuebles sería la conservación,  con una buena información, una buena iluminación, una buena limpieza, y una buena señalización. Pero nada de una reconstrucción".

También señala Loren Mateo la restauración de La Casa de Los Coroneles. Hasta el inicio de los años 80 estaba completamente abandonada y en ruinas. Pero desde entonces hasta ahora, "ha tenido tres intervenciones, y ninguna de ellas ha sido adecuada. A cada cual peor. En la última de ellas, perdió la policromía que tenía. No se puede recuperar, porque se picó hasta los enfoscados (encalado). Es como si dijéramos la piel del edificio. Hay documentación gráfica, y la casa era de un ocre y un ojo inglés. Yo abogo por recuperar la policromía exterior, que no cuesta nada".

El color original de Casa de Los Coroneles era ocre y rojo.

Para Carmelo Torres, una causa directa de la desprotección de ciertos bienes es la ausencia de catálogos municipales. "Lo que se conoce, no se valora, y lo que no se valora, no se protege. Este mes concluyen los tres  años de plazo para que todos los ayuntamientos tengan su catálogo arquitectónico municipal. Y eso no se ha hecho. En Fuerteventura no hay ni uno solo aprobado. En La Oliva comenzó en 2008, y es verdad que está muy avanzado, pero no validado en firme". Y en Puerto del Rosario "también se inició. Pero está incompleto. Y lo que no se termina, no tiene validez".

"Evidentemente no se ha hecho porque no ha interesado. Aquí lo que prima es la ley del oeste, que cada uno haga lo que quiera. Por 20, 25 o 50 votos que sean, al final los majoreros, las generaciones futuras, Y también los que nos visitan, van a perder la posibilidad de contemplar el patrimonio.  Quien hace la ley, hace la trampa. Se pone un plazo, pero no establece sanciones si no se cumplen", protesta Torres.

Como posible solución, propone que "si los ayuntamientos no hacen su trabajo, los Cabildos pueden crear un catálogo insular. Incluso el Gobierno de Canarias, si el Cabildo hace dejación de funciones, la Dirección General de Patrimonio puede también intervenir".

Carmelo Torres afirma que "a Fuerteventura se le ha maltratado", y cree que ha ocurrido desde "las instituciones, en lo que se refiere a mi disciplina de estudio, la historia y el devenir del patrimonio". Aunque matiza, "no es cierto que todo el patrimonio esté abandonado. Ese es el discurso fácil. En los años 80 y 90 se hicieron muchas cosas. Pero sí creo que lamentablemente, las personas que han estado vinculadas a la cultura y el patrimonio, en sus últimos años de trabajo antes de jubilarse, han caído en la desgana, en el abandono y el desinterés. Espero con ansia que la jubilación de determinadas personas dé paso a gente con valía, y sobre todo con ganas de trabajar por el patrimonio".

Sobre las causas, entiende Torres "que es una cuestión política y técnica. El político puede tener muchas ganas, pero si el técnico no quiere, o no firma… por la experiencia que tengo, de dos años en el Cabildo, los consejeros son aves de paso, y a veces se los torean como les da la real gana. Tiene que ser la voluntad del político, y después también que el técnico tenga voluntad".